Leovigildo Martínez

Oaxaca, 1959

El gran salto

La obra de Leovigildo Martínez se desenvuelve con personalidad propia dentro del enorme panorama de la plástica oaxaqueña. Por ello forma parte de colecciones permanentes en el Museum of Latin American Art en Long Beach, California; el Mexican Fine Art Center en Chicago, y el Museo de Arte Moderno en Punta del Este, Uruguay.

Figurativo, maestro de la línea y poseedor de una gran técnica, comenzó sus estudios en artes plásticas en 1977 en el Centro de Educación Artística de Oaxaca en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo. Ha pintado murales en Nuevo México; Nueva York y la Ciudad de México.

Observar el trabajo de Leovigildo Martínez implica un ejercicio complejo. Al lograr apropiarse de un lenguaje personal, lo distingue su fino dibujo y dominio del color. En sus composiciones los personajes flotan en el aire, cobran vida lunas, cuerdas o escaleras.

Tan propia del realismo mágico, a la manera de Juan Rulfo, o tan surrealista, a la manera de Chagall, la obra de Leovigildo Martínez narra una historia infinita e irrepetible, que lo ha hecho merecedor de elogios en el ámbito artístico internacional.

 

Pintura

Gráfica