José Villalobos

Oaxaca, 1950

El silencio del verde

José Villalobos aspira a capturar una abstracción de la belleza salvaje de la naturaleza a partir de la luz y el tiempo. A lo largo de tres décadas, ha ido y venido entre la pintura la gráfica, donde ha incursionado en diferentes técnicas, como el aguafuerte, el grabado en metal, la litografía y la serigrafía. 

Nacido en Ixtepec, en los años setenta migró a la Ciudad de México para estudiar arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ahí mismo cursó talleres de dibujo al carbón y de acuarelas, entre otros, que alimentaron su interés artístico. 

Ya que buena parte de su formación ha sido autodidacta, José Villalobos encontró en los museos de la capital mexicana nuevas corrientes del arte abstracto con artistas como Vicente Rojo y Manuel Felguérez. Un camino que decidió transitar a partir de su propia reflexión.

Decantado por los formatos grandes en pintura, en su taller ubicado en La Villa de Zaachila ha realizado obras hasta de seis metros de largo. Su trabajo, dice, “es una pesquisa de resonancias visuales del paisaje: de lo que aparece como un caos surge el espontáneo orden como vestigio fugaz del sentido de la vida”. 

 

Pintura

Gráfica