TERRITORIOS LÍQUIDOS

Magali Ávila

Abril 2022

En la obra de Magali Ávila lo que se nos presenta es una dispersión de sensaciones que se tensan entre lo autónomo y lo interdependiente, acentuando la travesía de espacios naturales: el río, la montaña, la vegetación y la tierra misma.

El tema que se apuesta en el título del conjunto de piezas es ya un cruce de por lo menos dos imágenes: el espacio y la materia, es decir, el territorio como apertura de la experiencia que deja ver consigo la singularidad de lo líquido.

La misma localización de estas relaciones entre unos cuadros y otros se presenta de forma asimétrica y desigual. Hay a la par la presencia de planos microscópicos, propios de la vida de las moléculas de agua en el viento, lo mismo que construcciones cristalinas en las rocas y las hojas de los árboles, tanto como evocaciones figurativas de órganos, gestos e iconos
desarraigados de su emplazamiento típico como imágenes.

Territorios líquidos es como dar cuenta de la experiencia tan personal, tan íntima e inescrutable, tan inasible y a su vez tan compartida, como la de recorrer el espacio y la materia de unas geografías concretas en los términos con los que cuenta la pintura sin repetir lo consabido y sin ser desleal a lo vivido.

Las imágenes que se nos presentan tienen poco o nada que ver con la circulación banal de los espacios que aparecen en guías turísticas. Por lo mismo, lo fundamental para dislocar la mirada ordinaria de esas visiones es mover las escalas con la que miramos las cosas y vivientes que pueblan estos puntos.

Es un ejercicio de lentes y mirillas, de acercamientos y lejanías, y sobre todo de localización y posiciones dinámicas.